TE PUEDE INTERESAR  inauguran Casa Solar de la UAQ

 

En esta micro destiladora, ubicada en San Luis Potosí, uno de los productos que se ha apoderado de los procesos es el maíz criollo, con el cual elabora su versión de whiskey, o como dice el nombre de su proyecto: “Güisqui” Animus.

 

“Uso maíces del Estado de México facilitados por la Federación de Maíz del Estado de México a través de Lucero Lovera González con quien hice un click inmediato por acercarme un producto apegado a la comunidad y totalmente mexicano, porque esa es mi idea: hacer nuestros espirituosos 100 por ciento con ingredientes nacionales”, cuenta este emprendedor de 39 años.

 

Nava resalta que quiere brincar a los maíces potosinos, por lo que actualmente se encuentra en la localización y enlace con productores para, en un futuro cercano, sólo usar insumos de su estado natal.

 

Fotografía: Gran Tunal Destilería

 

“Después de hacer pruebas con maíz blanco, amarillo, rojo, morado, negro y cacahuacintle, en este momento me quedé con una mezcla de blanco, rojo y negro, los cuales empleo para el ‘güisqui’ que ya tenemos listo.

 

“De hecho estas semanas estoy trabajando con un lote de granos morados, y lo seguiré haciendo con otras variedades mes por mes. Lo que busco es definir los perfiles de cada maíz y poder tener uno de cada uno”.

 

Sobre el proceso, narra que arranca con remojar los granos un par de días, germinar en unas camas colgantes nueve días más y secar (malta), para después moler no muy finamente y cocer estos granos maltados, para fermentarlos hasta 20 días. Finalmente se pasa a la doble destilación por un promedio de 15 horas.

 

El resultado es un destilado de 40 grados de alcohol, que da notas a pinole; él lo define: a maíz cocido, “como de tortillería”, y aporta un “dejo” final muy herbal, perfecto para beberlo solo o en mixología.

 

Fotografía: Gran Tunal Destilería