¡Luces, cámara, salud!: el vino Hollywoodiense y la libertad de creación

La libertad de creación y la multiplicidad de mercados que surgen con el “Vino Hollywoodiense” permiten el surgimiento de técnicas y expresiones de “terroirs” antes desconocidos.

 

 

Baricco nos habla del “Vino Hollywoodiense”, escapando de clasificaciones tradicionales como Viejo Mundo o Nuevo Mundo, y nos presenta un producto que forma parte de nuevas tradiciones culturales y prácticas comerciales. Si el vino, en el pasado, ha sido parte de tradiciones locales, ritos religiosos u otras prácticas culturales, ya no lo es. En la actualidad es un producto cultural y comercial de escala global.

En la actualidad, es imposible entender el vino usando las categorías tradicionales. Por supuesto, continúa siendo una bebida alcohólica que la humanidad ha elaborado a base de uva desde hace milenios, pero en nuestra realidad posmoderna la forma en que producimos, comercializamos y consumimos vino es radicalmente distinta al pasado. Un texto de Alessandro Baricco (Los Bárbaros, Ed. Anagrama) que conocí hace unos años me dio una pieza clave en entender la transformación social que ha acontecido.

 

Hollywoodiense

 

¿Cómo acontece esta transformación? El autor narra cómo a finales de la Segunda Guerra Mundial los soldados Norteamericanos que participaron en la conflagración y se estacionaron en Europa “descubrieron” el vino. Sin embargo, la bebida no formaba parte de sus tradiciones. Por ejemplo, explica Baricco, en los Estados Unidos existía un mercado para los destilados, pero no para el vino. Además, en el continente europeo, la producción del vino estaba ligado a la tierra y a las tradiciones vinícolas que de generación a generación se habían transmitido cuidadosamente. Lo que conocieron los soldados fue una bebida que para ellos no tenía arraigo cultural y una vez de regreso en su país se quedaron únicamente con el recuerdo de un producto que ahí no existía.

 

La década de los 60 representa un cambio, ya que Robert Mondavi decide hacer vino para los Norteamericanos. Al no contar con ataduras culturales Mondavi crea el “Vino Hollywoodiense”, descrito por Baricco como un vino simple pero espectacular.

 

Una bebida que debía destacar ante otros “drinks” en un competido mercado. Este nuevo vino fue un éxito a nivel planetario, y ahora se producen grandes volúmenes en sitios donde antes era impensable, entre otros interesantes fenómenos sociales asociados al mundo vitivinícola.

 

 

A partir de lo que Baricco propone podemos hablar del vino en China, o del etiquetado engañoso en el mercado de vinos europeos (para una ilustración les sugiero vean el capítulo 2 de la 2a temporada de la serie “Rotten” en Netflix) como ejemplos que confrontan a la cultura tradicional y las ambiciones comerciales que despertó el “Vino Hollywoodiense”. Estas tensiones ponen el peligro a las culturas tradicionales y el modo de vida de las personas de las regiones históricamente productoras de vino.

 

Sin embargo, no todo es negativo. La libertad de creación y la multiplicidad de mercados que surgen con el “Vino Hollywoodiense” permiten el surgimiento de técnicas y expresiones de “terroirs” antes desconocidos. Para mi uno de los ejemplos es el vino queretano, el cual me ha sorprendido de diversas formas.

 

Por ejemplo, Tierra de Peña, una bodega que conocí el año pasado y que me gustó con su originalidad. Su propuesta entra dentro de la dimensión del vino natural, es decir se interviene el producto con la menor cantidad de agentes externos. Es así que este tipo de vinos permiten a la “naturaleza” hacer lo suyo, por ejemplo: al no usar levaduras añadidas y usar las disponibles en el ambiente. Los invito a probarlos, y ya si bebemos un “Vino Hollywoodiense” disfrútenlo el fin de semana “degustando” alguna de las películas ganadoras en los premios de la academia.

 

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